
Una vez coronado el Alto de la Marañosa, tenemos la agradable sorpresa de un avituallamiento que nos ofrecen los padres del compañero (Dalopo), se agradece este gesto desinteresado y que nos reconforta en el día tan caluroso que hace. Proseguimos descendiendo el alto y en busca de los cortados de la Marañosa, lo que me permite recordar muchas de las rutas realizadas por estos terrenos. Al
llegar a la presa del Rey en la inmediaciones del río Jarama, tenemos sortear un desprendimiento de unas rocas que nos obliga a bajarnos de las bicis y empujarlas.
Ya en las proximidades de Rivas y una vez pasada la famosa Casa Eulogio, hacemos la última parada donde nos esperan los servicios policiales y protección civil de Rivas, para acompañarnos hasta el auditorio Miguel Ríos, lugar de encuentros de todos los que hemos hecho posible esta segunda edición.